A  Fran.

    "En esas aguas, en todas las aguas, [el ser humano] espera[n] ver reflejada su imagen real. Imagen que hace miles de años fue mutilada. En esa posición, ensimismados junto a la costa, los podemos encontrar donde sea. ¿Añorando qué? Lo que ellos mismos fueron."
Reinaldo Arenas, El portero, 1990 

Mientras me encontraba realizando una residencia artística en Japón* atravesaba por un momento personal que hacía lucir todo fragmentado. Y, como en todo proceso, la intuición y el azar guiaron el camino. A veces hay que trasladarse grandes distancias para encontrar el propio reflejo en otras aguas. Sin saberlo en ese momento, llegó este viaje de reencuentro conmigo mismo. Pensaba: ¿Cómo hacer para moverse en un mundo tan ajeno? ¿Cómo sanar y pegar los pedazos que han quedado después de una fractura? 
Comencé a recorrer Tokio, Kioto, Kanazawa, Hiroshima y Naoshima con cámara en mano. Viajé por tierra y mar capturando cientos de imágenes y fragmentos de vida que me hicieron recordar la belleza que hay en el acontecer del día a día. Mientras registraba todo aquello que capturaba mi atención, una frase resonaba siempre en mi cabeza y daba un nuevo sentido a lo que miraba: “Things we do for love” (Cosas que hacemos por amor).
De vuelta en México, otras tierras y otros mares se hicieron presentes; con esas aguas llegaba una nueva promesa de vida. Tenía un archivo visual de dos países y culturas tan ajenas entre sí que, sin saber por qué, parecía estar diciendo algo. Quería encontrar una manera de pegar esos fragmentos de vida para transformarlos en un todo que, a su vez, no ocultara las fracturas de su historia. Encontré en el Kintsugi (una filosofía japonesa que repara los objetos rotos y los embellece al pegar los fragmentos con polvo de oro) la metáfora perfecta para entender la edición de video como el aglutinante afectivo que fuera capaz de entrelazar las imágenes que parecían inconexas; algo que sólo pude haber realizado de la mano de mi gran amiga, editora y cineasta Martha Uc.
En Things We Do for Love lo que antes eran heridas ahora son líneas de luz que evidencian la compleja diversidad de momentos vividos en una misma historia. Decidí no acompañar las imágenes de su sonido real, sino experimentar con la abstracción emotiva y sugerente de la música electrónica. Ahí apareció mi amigo y músico Roderic; la potencia de su música fue para mí la perfecta luz que recuperó lo vivido y un potente soporte emocional con el que se entretejió la colección de momentos filmados. El cello en la composición musical fue también resultado del instinto: la interpretación de Natalia Pérez-Turner aportó una gran profundidad afectiva a la obra.
Más tarde, después de contemplar un crisantemo que filmé sobre el suelo de un cementerio que cayó tras un tifón en Tokio, surgió la idea de hacer una escultura que recuperara la fuerza y el movimiento del agua y el mar, dos elementos recurrentes en gran parte del video. Llegó una nueva frase a mi cabeza: “la escultura debía surgir del suelo, así como Afrodita surgió de las aguas”. Coincidentemente, los colores implicados en el mitológico nacimiento de la diosa del amor y el erotismo empataron con los colores nacionales de Japón. En este camino, el escultor Óscar Garduño y la ceramista Carmen de la Parra me apoyaron para crear la obra escultórica en el taller Cerámica Suro en Guadalajara.
Al final de este viaje apareció el escritor cubano Reinaldo Arenas. La literatura siempre llega así, intempestiva, inesperada, contundente, necesaria… Una nueva intuición llegó para dar vida a  su texto en las voces Louise Phelan y Francisco López-Guerra, a quien dedico esta obra.
  Así como el espacio forma un todo con los pétalos del crisantemo sobre el suelo de la sala, la edición del video permitió pegar las imágenes fragmentarias de mi experiencia, lo que resultó en una sorpresiva e inesperada oda a la vida que me enseñó que, más allá de las experiencias personales, lo que incansablemente impera es la implacable fuerza de la naturaleza.

Erick Meyenberg

*Residencia para artistas Casa NaNo en Tokio, Japón, auspiciada por Fundación Casa Wabi.
Things We Do for Love 
Video instalación
5 canales de video + 10.2 de audio
Dimensiones variables
21:42 minutos
2022
Cinematografía: Erick Meyenberg
Edición de video: Martha Uc
Composición musical y diseño sonoro: Roderic
Supervisión sonora: Santiago Rodríguez
Músico invitado: Natalia Pérez-Turner
Intérpretes invitadxs: Louise Phelan y Francisco López-Guerra
Corrección de color y postproducción: Miguel González
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